el punto donde termina la costa alentejana
Un edificio bajo, blanco, con tejados discretos. Así es el faro del Cabo Sardão, construido en 1915 en una torre de diecisiete metros que no se impone al paisaje. Quien llega pensando que va a ver una estructura imponente se lleva una sorpresa. Y luego se da cuenta de que el faro está de espaldas al mar.
La mayor sorpresa está en los acantilados. El Cabo Sardão es la mayor prominencia de la costa occidental entre Sines y el Cabo de São Vicente, con escarpes casi verticales de unos treinta y cinco metros sobre el Atlántico. Desde aquí se ve la línea del horizonte sin obstáculos y el agua de un azul denso rompiéndose en blanco ahí abajo. El mirador está junto a uno de esos acantilados, y hay un circuito a pie que recorre los escarpes durante un buen trecho.
el fenómeno que no existe en ningún otro lugar
Las cigüeñas anidan aquí en los acantilados marítimos. No en tejados, no en postes, no en campanarios. En los acantilados. Vinieron a ocupar los nidos del águila pescadora y se quedaron. Es un fenómeno registrado como único en el mundo, y es visible desde aquí arriba, con los nidos enclavados en la roca y las bandadas planeando sobre el océano.
El contexto ayuda a entender el lugar: el Cabo Sardão está dentro del Parque Natural do Sudoeste Alentejano e Costa Vicentina, cerca de la aldea del Cavaleiro, entre Almograve y Zambujeira do Mar. El acceso es por carretera pero el terreno circundante exige atención, con zonas de arena y senderos junto al borde de los escarpes. Ven con calzado con agarre.
ve preparado para
- escarpes sin barandilla en gran parte del recorrido
- cigüeñas planeando a la altura de los ojos
- un faro que da la espalda al mar
- viento constante, incluso en días de sol






