arte rupestre en serio, no decorativo
En 2000, en las orillas del río Ocreza, se encontraron grabados de más de veinte mil años. Ese hallazgo cambió el museo que ya existía desde los años ochenta y reorientó todo: investigación, enseñanza, asociaciones internacionales. El Museu de Arte Pré-Histórica e do Sagrado no Vale do Tejo no nació de una estrategia cultural. Nació de descubrimientos concretos sobre el terreno.
El origen viene de aún más lejos. En 1943, João Calado Rodrigues encontró material arqueológico en Porto do Concelho. Décadas después, la historiadora Maria Amélia Horta Pereira estudió la colección y diseñó el proyecto que abrió al público en 1986. Lo que ves hoy es el resultado de tres generaciones de trabajo acumulado, con cerca de seis mil piezas obtenidas en prospecciones y excavaciones.
Funciona en colaboración con el Instituto Politécnico de Tomar e integra el Instituto Terra e Memória, lo que significa que no es un museo de vitrina solamente. Hay biblioteca especializada en arte rupestre, laboratorio de conservación y restauración, e investigación activa con proyección internacional. Mação queda en el interior profundo, entre el Tajo y el Ocreza, y este museo es la razón principal para venir hasta aquí.
lo que nadie nota
- la exposición permanente se llama "Gestarte" y parte de una idea simple: el gesto humano como origen de toda comunicación
- la biblioteca es especializada en arte rupestre, no es una biblioteca generalista de arqueología
- el director científico, Luiz Oosterbeek, tiene vínculos con la Federación Internacional de Organizaciones de Arte Rupestre
- los grabados del Ocreza están en el valle justo al lado, no son una abstracción



