entre el algarve seco y los pingüinos africanos
Barão de São João está a unos kilómetros de Lagos, en el interior verde que los turistas raramente pisan. Es ahí donde el Zoo de Lagos existe desde hace décadas, lejos de la playa y el bullicio del puerto deportivo, en un rincón del Algarve que todavía huele a matorral.
El zoo tiene alrededor de 150 especies de los cinco continentes, pero lo que cambia la conversación es la Boulders Beach: una piscina naturalista al aire libre con pingüinos africanos, réplica del hábitat homónimo en Sudáfrica. No es un tanque de cristal con pingüinos nadando detrás de ti. Es un recinto donde el agua, las rocas y los animales comparten el mismo espacio abierto, abierto de abril a septiembre.
Hay también un recinto de murciélagos, horarios de alimentación que vale la pena consultar antes de entrar, y fauna autóctona que aparece por su cuenta, como el mirlo que ya ha construido nido en una yuca justo encima del público. El zoo está abierto todo el año, lo que en Lagos es poco habitual para un equipamiento de este tipo.
El sitio está rodeado de madroños y pinar, y quien llega en coche ve un Algarve diferente al de la postal. Ese cambio de escenario, de la costa hacia el interior serrano, ya justifica la mitad de la visita.
el panorama completo
- pingüinos africanos en una piscina al aire libre (boulders beach)
- recinto de murciélagos, poco habitual en zoos portugueses
- horarios de alimentación que organizan el día
- fauna local que aparece sin avisar
- entorno rural, lejos de la costa y de los circuitos turísticos habituales



