donde el arroyo manda
Hay playas que necesitan el mar. Esta no. El agua dulce del río Ribeira corre fría y limpia entre rocas, en una de las escapadas más frescas de la zona centro del país. No hay olas ni sal: hay sombra, corriente y el sonido del agua haciendo todo el trabajo.
La Praia Fluvial Ribeira Grande está en Sertã, en uno de esos sitios que los locales guardan con cierto celo y que el verano va inevitablemente descubriendo. El entorno es de vegetación densa, el suelo es de piedra y arena fina, y la temperatura del agua te recuerda que estás en la Beira Interior, no en el Algarve.
Vas a pasar el día aquí sin darte cuenta. El ritmo es ese: entras, sales, te secas al sol en las rocas, vuelves a entrar. No hay mucho más que hacer y es exactamente eso lo que la hace buena. Cuando la tarde empieza a ceder, la luz se filtra por los árboles de una manera que solo ocurre en estas playas de interior.
ve preparado para
- agua fría, incluso en agosto
- rocas resbaladizas en la entrada
- sombra natural en abundancia
- poca gente fuera de los fines de semana de verano
- el silencio como atracción principal



