el museo que se desborda a la calle
Más de cincuenta esculturas repartidas por parques y plazas de la ciudad. El MIEC no tiene sala principal ni recorrido obligatorio: la colección existe al aire libre, distribuida en cinco núcleos urbanos de Santo Tirso, y te cruzas con ella mientras paseas, sin avisar.
La idea nació en 1990, por sugerencia del escultor Alberto Carneiro al ayuntamiento. El modelo es simple y sigue funcionando: cada dos años, escultores de varios países vienen a Santo Tirso durante unos dos meses, ejecutan las obras aquí mismo y las instalan en los espacios públicos. La ciudad acumula piezas. La colección crece por capas, simposio a simposio, desde 1991.
El edificio de acogida lo diseñó Álvaro Siza Vieira. La intervención en el Museu Municipal Abade Pedrosa, instalado en el Mosteiro de Santo Tirso justo al lado, fue de Eduardo Souto de Moura. Dos nombres de peso para un museo cuya existencia la mayoría de la gente desconoce.
El Parque D. Maria II, la Praça 25 de Abril, el Parque dos Carvalhais, la Praça Camilo Castelo Branco, el Parque Urbano de Rabada: ahí es donde vive la colección. Te guardas el mapa de las esculturas en el bolsillo y recorres Santo Tirso con otra mirada.
lo que vas a encontrar
- esculturas de escala pública en contexto cotidiano, sin marco de galería
- el edificio de Siza como punto de partida del recorrido por la ciudad
- el monasterio benedictino, declarado monumento nacional, justo al lado
- un mapa de las esculturas disponible para guiar el paseo



