donde las caras que asustan tienen historia
Sesenta máscaras te miran. Algunas parecen sonreír, otras no. Estás dentro de una casa antigua en la ciudadela de Braganza, y lo que tienes delante es el resultado de décadas de carnaval transmontano en serio, del que no tiene confeti ni disfraces de plástico comprados por internet.
El fondo del Museu Ibérico da Máscara e do Traje reúne 29 localidades, dieciocho del lado portugués y once del lado español de Zamora. Trás-os-Montes y Castilla comparten más que frontera, y aquí se ve.
Los 45 trajes completan el cuadro: cada pieza cuenta quién la llevó, en qué aldea, en qué noche de invierno. Hay también un recorrido dedicado a la máscara en los dos países, con el registro de 46 artesanos que todavía trabajan estas formas.
No es nostalgia, es oficio vivo. Sales de aquí con otra idea de lo que significa enmascararse, y la ciudadela ahí fuera te pide otra hora de tu tiempo.
lo que vas a encontrar
- máscaras de aldea en aldea, ninguna igual a la otra
- trajes hechos de lana, cuero y cencerros que todavía hacen ruido
- 46 artesanos documentados, gente que todavía hace esto con las manos
- una casa antigua dentro de la ciudadela, el espacio ya vale la entrada



